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El COVID 19 y su relación con las enfermedades crónicas
04/06/2021 13:58 en Noticias

Es un hecho que las personas que padecen enfermedades crónicas al contagiarse con la COVID-19 enfrentan mayor riesgo a sufrir complicaciones y agravase. Enfermedades como diabetes o enfermedades cardiacas, están por lo general presentes en los adultos mayores. Razón por la cual este segmento de la población es más vulnerable y propenso a que se intensifiquen los síntomas.

Pues el sistema inmunológico de las personas mayores se va deteriorando en forma gradual. Tal como lo explica Nancy Messonnier, la directora del Centro Nacional de Vacunación y Enfermedades Respiratorias. El cual forma parte integral de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

No obstante, todas las personas, sin importar la edad que tenga, que padecen enfermedades crónicas comunes, enfrentan con mayor riesgo, enfermarse gravemente al contraer el coronavirus SAR-CoV-2.

El COVID-19 y las enfermedades crónicas

La probabilidad de que aumente la gravidez de la COVID-19 en personas con enfermedades crónicas es compatible con su estado inmunológico. Y si los órganos del cuerpo, que trabajan en forma conjunta para que todo funcione bien y poder controlar las infecciones comienzan a deteriorarse, entonces el funcionamiento del sistema inmunológico se encuentra a “media máquina”. 

Pues, tal como lo explica el cardiólogo y profesor en el Departamento de medicina cardiovascular en Mayo Clinic, Stephen Kopecky, si se comienza a estresar parte del sistema, se presentan mayor cantidad de problemas en la otra parte. Por lo tanto, es fundamental controlar estas enfermedades como la diabetes, por ejemplo, cuando la persona se contagia con la COVID-19, para prevenir daños mayores.

La diabetes es una enfermedad que va dañando los órganos del cuerpo, en especial los vasos sanguíneos. Lo cual pone en riesgo el funcionamiento pulmonar y esta condición hace que el paciente sea más susceptible a sufrir complicaciones en la función respiratoria. Según afirma el médico y epidemiólogo, George Rutherford, de University of California, San Francisco. 

En este sentido, se han realizado algunas investigaciones en China e Italia. Las cuales concuerdan con las realizadas en Estados Unidos, donde se evaluaron alrededor de 7.000 casos con información disponible, sobre factores de riesgo y enfermedades subyacentes. En las que se obtuvo que alrededor del 71% de los casos de COVID-19 tenían al menos una enfermedad subyacente.

Por potra parte, alrededor del 78% de las personas con COVID-19 hospitalizadas en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), también presentaba una enfermedad de este tipo. Y, asimismo, alrededor del 27% de las personas con COVID-19, no requirieron hospitalización a pesar de tener al menos una enfermedad subyacente.

Y entre las enfermedades subyacentes más comunes, se encuentran la diabetes, enfermedades cardiacas y las pulmonares. Así que las personas que sufran algunas de estas patologías, en especial los diabéticos, según las indicaciones de los CDC, deben estar pendientes si sienten algún síntoma relacionado con la COVID-19 y dirigirse inmediatamente a algún centro de salud para realizarse la prueba y los controlen.

La clave para prevenir complicaciones es controlar la enfermedad crónica No solo las enfermedades crónicas elevan el riesgo de sufrir complicaciones con la COVID-19 o cualquier otro tipo de enfermedad. Los virus también aumentan la inflamación de órganos en personas diabéticas y aumentan a la vez el riesgo de complicaciones y enfermedades potencialmente fatales. Pues la sangre se acidifica más de lo normal, generando una situación potencialmente mortal, según explica la American Diabetes Association (ADA).

No obstante, la clave para evitar mayores complicaciones en las personas con enfermedades crónicas, en especial diabéticas, es mantenerlos bajo control. Ya que, si la persona diabética o con problemas cardiacos tiene la enfermedad controlada, los riesgos de complicarse con la COVID-19, son iguales a las de cualquier persona. Pues mantenerlos bajo control conlleva a tener una menor función del sistema inmunológico.

Asimismo, ocurre con los enfermos del corazón, si han sufrido un ataque cardiaco el corazón está debilitado. Y el coronavirus puede afectar tanto el corazón como pulmones. En este caso el corazón debe trabajar doble, ya que es muy factible que los pulmones estén afectados por el virus y no tengan capacidad para llevar el oxígeno requerido al corazón.

Recuerde, es importante continuar practicando las medidas preventivas, como lavarse las manos con agua y jabón por lo menos durante 20 segundos y usar desinfectante para manos a base de alcohol, si no tiene jabón en el momento. También debe limpiar las áreas de uso frecuente y evitar en lo máximo tocarse cara, nariz y ojos. Además de mantener el distanciamiento social.

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